Cdmx, Mexico
Sin prejuicio alguno, abro puertas imaginarias y me introduzco a espacios donde no existe la culpa porque las personas son sólo el objeto de múltiples y desproporcionados placeres.
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Sin prejuicio alguno, abro puertas imaginarias y me introduzco a espacios donde no existe la culpa porque las personas son sólo el objeto de múltiples y desproporcionados placeres.