Esas aquellas películas se reproducían en mi infancia con una dignidad increíble.
La gente era auténtica, lo cual ahora no es muy habitual. Y yo quería que las películas fueran el espejo que reflejara mi vida. Necesitaba que me dijeran que no estaba loca.
Era y soy muy introvertida, me negaba a prepararme para una vida normal y respondí demasiado pronto “no, gracias”.
Hay un goce perverso y amargo en el hecho de sentirse única y me dije: Escribir puede ser mucho mejor que tener amigos y soñar es mucho más placentero que afrontar la realidad. Soñar es un refugio, es como ser generoso jaja.
Aveces por decir lo que pienso o la verdad estoy siendo totalmente ignorada de la sociedad, está bien; el problema es que me llaman racista, dicen que soy el diablo… y no se detendrán. Siguen y siguen con estas historias, y encuentro esta actitud muy sospechosa. Se volvía mas fuerte con cada día que pasaba. Las personas que dicen semejantes cosas deben carecer de baja autoestima, sinceramente..