Cuando Paco Colombàs y Xavier Marín se conocieron en Barcelona, siendo ambos mallorquines, la serendipia hizo una gran labor por la música del estado. Porque aquí faltan grupos con voluntad para salir de los esquemas establecidos por el indie en los 90 y buscar un más allá, el desafío, el vértigo de la búsqueda. Oso Leone no sólo tienen esa voluntad, sino también la capacidad. Su visión del folk es profunda, intensa y, sobre todo, creativa; se mueve en ambientes flotantes, esculpe arreglos delicados, busca la esencia y la encuentra. Es este último detalle el que más asombra. Que una banda, en su primer disco, haya sabido desestimar todo lo fútil para quedarse exclusivamente con lo que vale la pena, con lo bueno, lo bello, lo valiente… “Oso Leone” es esencialismo en estado puro.
Sus bases son férreas. Melodías simples sin apenas cambios de acorde (ellos citan la influencia de la música africana, por las estructuras a base de repeticiones) y un énfasis claro en la parte vocal, que e