Spain
La vida atropella, o la vida mata como diría el amigo Josele. Pero aún así, seguimos cruzando la carretera del destino, esa carretera que tambalea nuestros pies hasta hacernos parecer un distorsionado retrato de lo que queríamos(o creíamos) ser. Ahora ya me veis, aquí esta mi retrato, el 6 y el 4 de la pantomima, el terrible bufón de los atascos y los atolladeros, la maquina del gran Onán, dispuesta a escupir por las esquinas del enraizado laberinto humano. Me hubiera gustado presentarme como el guardián del keroseno, como pálida luz que acompaña el despertar de los anhelos mentirosos, pero hoy me siento generoso y te muestro mi cara más amable, mi diáfano salón de estar, ese que tu y yo hemos compartido aún sin conocernos. Pasen, pasen y vean. Comienza el espectáculo.