Mido un metro ochenta y uno. Tengo un sillón azul. En mi cuarto hay un baúl y me gusta el almendrado. Me despierto alunado, mi madre es medio terca. Aunque nunca estuve preso, anduve cerca. Soy de cáncer, pelo castaño, algo tacaño y no colecciono nada. Guardo la ropa ordenada, me aburro en noche buena. Si estornudo no hago ruido y no hablo con la boca. Puedo decir que soy de pocos amigos, pero de mis enemigos no sé cuantos cosecho. Tengo el ojo derecho desviado. Dicen que soy bueno aunque no sea bautizado. Nací a las tres de la mañana, me llevo bien con mi hermana. No creo en Ovnis ni en zombies y uso prendas talle M, juego con fuego, aunque el fuego me queme. Duermo boca abajo y con piyama si hace frío. De la vida yo me río por que es corta y grata. No uso saco ni corbata ni me gusta el protocolo. Estoy en buena compañía, pero sé cuidarme solo. Si tengo vergüenza, me sube el color rojo, aunque yo ya no me mojo si me ataca algún miedo. No profeso ningún credo ni me creo ningún macho. A