Hay una melodía que podemos cantar, un coro que ni los mismos ángeles pueden imitar. Cuando nuestras circunstancias son adversas, en el sufrimiento y el dolor, cuando la vida no tiene sentido--el Espíritu de Dios levanta un clamor en lo profundo de nuestro ser y podemos cantar: Grande es Su fidelidad. Mi alma confía en DIOS. En todo momento Él es bueno.
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