Somos los que hemos renunciado a los escasos privilegios a los que esta alocada sociedad nos ha condenado. Somos esos utópicos luchadores que hemos preferido combatir en el barro para ganar algunos metros, que planificar estrategias sin sentido desde cómodos despachos. Somos únicos como nuestro equipo, nobles como nuestro barrio, sinceros como nuestra condición. Somos los eternos perdedores que nos cansamos de perder siempre. Somos los que reaccionamos desde el suelo, levantándonos una y otra vez, cada vez con más fuerza.

Somos libres porque libres hemos decidido ser, porque comportarnos tal como somos y pensar tal como pensamos, nos hace ganar terreno frente a los zafios, necios e hipócritas somos de esa clase de gente que ya no queda y que sólo se puede encontrar en viejas novelas de caballería..

Quizás no seamos perfectos, de hecho, no somos perfectos. Apostamos por la creatividad frente al estancamiento, por la rapidez de reflejos ante la rigidez de planteamientos, por ser no