Destinos inesperados, escenarios deslumbrantes, estados intermitentes, intensos, tan intensos... Mi pensamiento viajaba entre las sombras de los árboles, en el instante del cielo apunto de apagarse y en la música y las lágrimas, la sensación en el pecho, mi corazón y mi pasado perdieron relación. He arribado a conclusiones que han resuelto dudas viejas. El resultado obvio fue evolucionar. Si antes estaba pendiente de los días que vendrán o me hubiera detenido quizás en el pasado o perdía el tiempo con acciones contraproducentes, he aprendido a no preocuparme por lo que no existe. Aún no sé para donde voy, pero mientras tanto disfruto del paisaje...
Noe Cristo.
agosto de 2012