Nací en el seno de una familia de clase media que disfrutaba del arte, en especial de la música. A los cinco años comencé a formar parte de un coro de niños de mi barrio, dirigido por la maestra Irene de Brass. Luego formé parte de la "camada" fundadora del "Coro Polifónico Nacional de Niños". Fuí creciendo en ese ambiente. En la pubertad pasé al "Coro Juvenil de Haedo" dirigido por el maestro E. Aradas y ya mayorcita ingresé al, hoy llamado "Coro Polifónico de la Asociación Arte y Vida", también formé parte del "Coro Polifónico Edgar Ruffo" de la Universidad de Morón. Tuve el honor de formarme con el incomparable maestro Edgar Ruffo, que no sólo nos enseñaba a cantar e interpretar sino que hacía que la música circulara por las venas de todos invadiendo cada célula del cuerpo, cada átomo del aire haciendo vibrar tanto a nosotros como a quienes nos escuchaban.
Desde mis primeros años tuve predilección por la música cuyo origen venía de África sin saber siquiera qué corchos era África, p