Reír, marcar paso a vista lenta, admirar, junto con quién sea y respirar, explorar, sentir vuelo a cada tierra qué toque, vivir únicos momentos y renacer día con día.
Y así fue encontrada la última pieza del rompecabezas más antiguo de la humanidad, se restauró y se quedó a librarnos de dichoso mal, vino a regalarnos paz.