Ayer me picaron (de morder hablo no de hacer picadillo) como dos arañas mientras jugaba con mis plantas. Aunque parezca extraño dudo de si a mis plantas les duele cuando las podo.
Sobre eso y varios asuntos más vivo en incertidumbre. Dudo del lenguaje y de las propagandas y de los clubes.
No me gustan las frutas abrillantadas del pan dulce. Ni cuando se me enfría la nariz. El viento norte me gusta.
Si viviera sola, probablemente se me mezclarían completamente los horarios.
Se me confunden, también, casi siempre el condicional simple imperfecto del modo indicativo y el pretérito imperfecto del subjuntivo.
Creo que a veces tienen razón cuando me dicen que soy pocas pulgas.
Tomar mate me es desde hace bastante tiempo algo necesario.
Me encanta el aroma del sol y cosas así.
A veces también me gusta estar en silencio. Sobre todo en invierno.
Y me lanzo tranquila de pecho a la mirada que me muerde como frutita el cerebro.
Sólo la certeza del propio trance puede desagrietar.