Estaba chingos de nervioso mientras tocaba este set y pensé lo capaces que somos de ser nuestro peor enemigo que hasta nos atacamos a nosotros mismos con los insultos que más nos lastiman. Reconocer ese pensamiento no está tan mal si al final, con 5 pesos de inteligencia emocional y una embarrada de autoestima, transformamos esa idea a nuestro favor de dos maneras. La primera hace que los comentarios ajenos se te resbalen pues las opiniones no definen quienes somos y la segunda es que al reconocer que eres tu peor verdugo también podemos ser nuestro fan número 1 y llenarte de apapachos por cada logro por mínimo que sea.
En este set comencé castigandome y termine felicitandome porque así lo sentí necesario.
¡Qué lo disfruten!
Comments