Ha pasado ya un mes desde que el 18 de septiembre, 28 activistas de Greenpeace y dos reporteros fueran encarcelados en una prisión rusa por organizar una protesta en la plataforma petrolera Prirazlomnaya, una filial de Gazprom.
Su manifestación buscaba crear conciencia sobre los peligros de extracción de crudo en el Artico y las autoridades los acusaron de vandalismo. Ahora, el grupo de los 30 puede enfrentar una pena de hasta 7 años de cárcel, una condena de paga de multa de 12,000 euros y/o realizar trabajos forzosos durante cinco años.
Invitados:
Natalia Bonilla, presidenta Grupo Latitudes
Milko Schvartzman, especialista en océanos de Greenpeace para Latinoamérica. [Vía Hangouts desde Colombia]
Comments