Otra noche que te lían. Y esta vez es tu amigo que escucha música que nunca has entendido. Entrais a un club de esos que parece que sólo existan en el GTA. Los movimientos de esa gente al son de los ritmos rotos te hacen entender lo que tu amigo te había intentado explicar mil veces. Que el sudor como sinónimo de excitación no sólo está en el sexo y que un bajo puede hacer retumbar tu pecho más que un terremoto.
Comments