Después del renacer de una noche de San Juan vivida desde el cuerpo y el canto. Esta sesión de Ecstatic Dance tuvo lugar al día siguiente, por la mañana, en Tierra Luz, en plena naturaleza, donde la magia de la noche más especial del año se transformó en luz y movimiento colectivo.
Con el calor y empuje de la tribu, construí un viaje sonoro envolvente con la percusión como columna vertebral, tejiendo capas rítmicas que invitaron a conectar con los elementos: la tierra del Montseny bajo nuestros pies, el agua como fluidez del cuerpo y el viento como respiración del grupo. La pista ascendió por una progresión orgánica, sosteniendo la energía colectiva con la intención de llevar a cada persona hacia su propio centro.
La tribu vibró intensamente, dejándose llevar por los pulsos y silencios del ritmo, que se convirtió en puente hacia la conexión interior.
Gracias a todas las almas danzantes que hicisteis de este San Juan en Tierra Luz un espacio de celebración, presencia y comunidad.
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