Los despidos en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) preocupan, no solo por las 130 familias que quedan sin sustento, sino porque su ausencia implica fallas y faltas en los controles que lleva adelante el organismo en las cadenas productivas y el tránsito de mercaderías y animales en pié, poniendo en serio riesgo la salud pública y las exportaciónes a distintos mercados internacionales.
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